sábado, 23 de agosto de 2008

¡Quiero ese adorno para la sala!

Fue lo que dijo mi esposa al ver unos jarrones con piedras y trozos de ramas de árboles y raíces, todas pintadas. ¿Dónde fue eso?, fue en una tienda por departamento, y yo le prometí: "Mi amor, yo te voy a traer uno para la sala". Lo hice porque en mi niñez había visto que después del huayco de la sierra, los árboles quedaban con las raíces peladas y que se podía obtener lindos adornos de eso.
La promesa fue hecha hace mucho tiempo y casi lo había olvidado, pero al llegar a San Juan de Lanca un fin de semana surgió la idea de ir al río a buscar las tan buscadas raíces, gracias a Dios encontramos muchas, no las pudimos llevar todas a Miraflores, pero llevamos las que a mi esposa le pareció las más adecuadas para adornar la sala.


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